VIVIR DÓNDE Y CÓMO SUEÑAS


POR QUÉ DECIDÍ COMPRAR UNA CASA EN EL CAMPO .

Si eres de estas personas que ya no se sienten a gusto o en coherencia con su forma de vivir, os diré que a mí me pasó igual y aguanté como una campeona muchos años porque seguramente miraba hacia el sitio equivocado en lugar de escucharme. Del trabajo a casa, pagar y pagar, intentar ahorrar sin éxito porque ya sabemos todos que da igual cuánto dinero ganes; ¡nunca te llega! Y lo que más pena me da; anhelando la vida sencilla en la que todo lo imperiosamente necesario, no lo era entonces. Si. Anhelaba la vida sencilla en el campo y con los pies y las manos en la tierra, pero pensaba que todo eso estaba lejísimos.

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Fue durante la pandemia cuando un pensamiento se volvió recurrente y me despertó. Comprendí que estaba abocada a la pobreza cuando llegara mi jubilación porque los negocios pequeños como el mío no dan para pagar cuotas altas de autónomos, pero los alquileres e hipotecas seguirán estando ahí cuando bajemos la persiana. Unos 800 euros de pensión y un alquiler de 750 euros. No cuadra por ningún sitio. 

Un buen día leyendo el diario aparecía un artículo en el que se hablaba de algunos de los más interesantes o novedosos portales inmobiliarios. Me apunté el nombre. www.aldeasabandonadas.com En plena pandemia me senté delante del ordenador e inicié el chafardeo. Me sirvió para comparar los precios de inmuebles de toda España. Os recomiendo echarle un ojo porque tienen inmuebles especiales como bodegas, casas de piedra, molinos, cabañas, aldeas, castillos…Vi precios alucinantes de verdad. Vivo en Barcelona; ¡Claro que aluciné!  ¿Tener una casa por lo que cuesta un parking aquí? (para reformar claro), pero con jardín, con terrenos, junto a la playa, o los prados, junto al río, no sé, dependía de la zona elegida. Contacté con la inmobiliaria local que gestionaba varias casas rurales de piedra. Elegí Galicia. Me presenté allí cuando permitieron los vuelos nacionales sin mucho problema y visité 3 casas.

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Tenía 4 duros como se decía antes, que salieron de las ayudas que me dieron por ser autónoma y tener que cerrar mi negocio. Y me compré una casa en una aldea. Ya os contaré de donde saqué el dinero para la casa porque eso es bastante alucinante teniendo en cuenta que, repito, no tenía dinero más que para la reserva de la casa. Cuando a los 7 meses volví a Galicia a firmar la compra definitiva sentí que toda esta locura tenía que compartirla a lo grande, porque me di cuenta que cuando le contaba a alguien de Barcelona mi plan de jubilación, que así le llamé al principio, algo se transformaba en sus caras. Se sentían como yo. Hart@s, frustrad@s con la vida que tenían y es que la pandemia nos había abierto los ojos a much@s y lo que jamás pasará es perdernos en una isla desierta, pero podemos vivir en armonía, en calma y con coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. ¡Creo que debemos lucharlo!

Si os gusta el campo, tener una casa junto al prado o el bosque, vuestra huerta, animales de granja que viven con calidad, el silencio, ver a vuestros perros corriendo libres sin que nadie se queje, es más, que vuestros hij@s sepan lo que es una col o el parto de una vaca o salir a pescar al rio, este es vuestro blog. Ahora bien, si te dan miedo los insectos o las ranas, las ratas de bosque y el olor a boñiga te ofende, pues no. Me encantaría que este blog te animara a dar ese paso que tanto anhelas porque yo partía de cero patatero. 

Con cariño,

Leonor Miralles


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